Luis sabía lo que estaba ocurriendo, desde hacía tiempo ya nada había sido lo mismo. Habían sido muy felices si, pero el tiempo y la distancia habían ido poniendo barreras entre los dos que cada vez costaba más superar. A la desesperada Luis había hecho un intento de arreglar aquello y le había pedido que se casara con él. Pero ella se había mostrado muy distante ante aquella petición, y en su rostro él había leído cierto tono compasivo incluso. Parecía claro que ella se había distanciado, todo estaba terminando.
Sintió rabia, y horror ante la idea de perderla, lloró y gritó ahogando sus gritos contra la almohada. ¿Cómo podía ser que fuera a ocurrirle aquello? ¿Cómo podía quererla tanto? Ahora ella después de cinco añosse acababa, y todo ¿por qué?
La recogió en la estación, despues de atisbar desde el anden el vagón que ella ocupaba. Con el tren en marcha aún, se saludaron los dos con una sonrisa de cariño y tensión. Al detenerse el vagón, se dieron un abrazo y agarrados de la mano fueron saliendo de la estación calle abajo mientras se contaban cosas de sus amigos y familias. Ella llevaba una falda negra corta y un top jaspeado con dibujos de rosas rojas, con un escote discreto. El, en su estilo habitual, camiseta y vaqueros.En la mano una caja pequeña, envuelta con un lazo. Poco después de intercambiar sus primeros saludos se dio cuenta de que no le había entregado la cajita. Bombones de Peñalva, los favoritos de Mónica, siempre la hacían sonreir, y esta ocasión no fue diferente.
Fueron a comer juntos al Bar Rosal, donde tantas tardes habían pasado cuando los dos eran estudiantes, años atrás. Allí habían compartido tantos grandes momentos…Sabiendo para lo que habían quedado, alguien podría haber pensado que Luis había elegido aquel sitio para ponerle las cosas más difíciles a Mónica. Sin embargo no había sido ese el motivo, más bien al contrario, había pensado que si en algún lugar debía de producirse la ruptura allá debía ser; pues solo ese lugar les ofrecería confianza y tranquilidad suficiente para admitir la realidad de lo que iba a ocurrir sin perder la compostura, ni los nervios.
“Ella le abandona”. Eso fue lo que una mujer mas bien gruesa comentó a su marido, después de permanecer atenta durante minutos a la conversación que mantenían los dos jóvenes de la mesa de a lado. Ante una primera señal de protesta de su marido, la mujer le explicó que aquella chica del escote jaspeado vivía fuera desde hacia año y medio, y que al parecer se había enamorado de otro hombre. Que él había reaccionado con naturalidad, como si ya lo supiese y que le había preguntado si ella creía que aquel hombre del que se había enamorado podía hacerla feliz. Que ella había contestado que si, que mucho, y que él había dicho que en el fondo, entonces, se alegraba por ella.
Al marido de la mujer de la mesa de a lado le parecía una historia tan estúpida y tan increíble que giró levemente la vista y se fijó en el joven. No hizo falta toda su experiencia acumulada para darse cuenta de que dijese lo que dijese, aquel joven estaba realmente enamorado de aquella bonita muchacha de pelo ocre. Pensó que le delataba aquella mirada, que por adentro rezumaba reproche aunque fuese verdad eso de decirle que se alegraba por ella. Cosas de juventud. Si eso le hubiese pasado a él, bien sabe Dios que no se quedaría hay parado como un pasmarote…
- ¡’Maldita sea Luisa ahora que te pasa!- preguntó el hombre al ver que su mujer casi sollozaba.
- ¡Es que es tan triste…!- dijo la mujer mientras utilizaba su pañuelo-
Mónica se lo dijo nada mas empezar la comida, como si necesitase soltar aquel lastre que le estaba carcomiendo por dentro, que le quemaba y que le hacía sentirse totalmente culpable. Culpable de sufrir una relación a distancia, culpable de no haberle tenido a su lado en los momentos que le había necesitado, culpable de haber buscado refugio en los brazos de otro hombre,…culpable…
- Quiero que dejemos de salir- dijo sin más-
- Me lo imaginaba- respondió Luis- hace tiempo que las cosas no son iguales-añadió mientras se alcanzaba la ensalada.
- Verás, eres realmente estupendo…y te quiero aún, pero con la distancia es imposible, y además…
- ¿Estas enamorada de otro hombre?- preguntó Luis casi afirmando-
- Si.
Bitacoras:
Otro mundo es posible: Vosotros que me haceis pasar tan buenos ratos: