El le ha acompañado a la estación de tren los últimos casi cinco años, así que la situación no debería ser nueva. Pero lo es, porque si nada lo remedia es la última vez. En un último gesto de cariño, están cogidos de la mano, como dos colegiales, junto al anden. Hace rato que ya no se hablan, y no porque no sepan que decirse, sino porque cada palabra suena a un adiós doloroso. El reloj de la estación marca las ocho veintitrés, en el momento que Mónica se dispone a subirse al tren. Es el último aviso, así que no caben más demoras. Mónica sube al tren, quedándose como solía hacer en la misma puerta del vagón. Luis la mira, y aunque su rostro refleja una cierta normalidad, el tiempo empieza a quemarle por dentro…ella se va…ella se va….El factor sostiene ya la bandera roja en alto, gesto que anticipa un sonido agudo y prolongado. Es el silbato que indica que el tren puede partir.
- Cuídate cielo- le dice él-
- Te quiero mucho Luis, lo siento-
Y antes de que el tren se ponga en movimiento, Luis subido sobre el escalón y agarrado al pasamano metálico de la entrada no puede evitar buscar un último beso….Es un beso dulce y tierno, que suena a un adiós amargo. El tren echa a andar y el saltando al anden levanta levemente la mano en una señal de adiós, de hasta siempre. Ella también de dice adiós con la mano. Ahora los dos lloran.
Ella se ha ido.
Bitacoras:
Otro mundo es posible: Vosotros que me haceis pasar tan buenos ratos: