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¿LA NIEVE?...MEJOR TRAS EL CRISTAL ¿NO?

Archivado en General • Fecha: 01-02-2006 17:21:37

Año tras año, no puedo evitar sentir cierta decepción cada vez que el hombre del tiempo pronostica nieve por encima de doscientos metros. Vivir en la costa te asegura ver solo aguanieve de por vida. Así que cuando eso ocurre, quedas con la nariz pegada a los cristales esperando ver los copos caer y cubrir el suelo, intentando rememorar aquellas noches de niño que quedaba junto a mi hermana viendo nevar abundantemente y respirando aquel silencio nocturno de la Asturias invernal. En la nieve como en otras muchas otras cosas, sigo reconociendo al niño que fui y que supongo aún me gustaría ser.

Pero este fin de semana ha sido distinto. El viernes por la tarde comenzó a nevar, aunque muy suavemente, y aunque han avisado que lo haría, pues tampoco hice mucho caso, porque las alertas continuas tienen eso precisamente, que dejan de alertar. Y a eso de las ocho de la tarde arranqué con mi coche para ir a buscar al trabajo a mi chica. A veces la llaman de la ETT para hacer uno o dos días, y cada vez en un sitio distinto. Así que había quedado en ir a recogerla a las nueve de la noche. Son solo veinte kilómetros pero a esas horas ya no hay autobús. Doy mi palabra de que cuando salí de casa es cierto que nevaba, pero solo eran chispas…nada me hizo pensar lo que vendría después.

Todo iba perfecto, Revolver en el CD, y pensando en el estupendo fin de semana que se avecinaba, contando que hasta el martes ninguno de los dos volvíamos a trabajar. De repente, y cuando me faltaban no más de doce kilómetros para llegar a mi destino,… ¡Caravana! Al principio pensé que podía ser un accidente, y me sobraba tiempo, desde las ocho y cuarto hasta las nueve, tres cuartos de hora: suficiente. Pero a medida que iban pasando los minutos empecé a alarmarme. Eran las nueve menos diez y aquello no se movía. De repente me di cuenta de mi alarmante falta de previsión. Varios detalles en los que no había caído. Primero, había salido de casa “informal pero arreglao”, o sea en pantalón del chándal y sudadera, más anorak, unas pintas horribles. Segundo, un piloto naranja se acababa de encender en el salpicadero del coche, me había quedado en reserva. Tercero, comenzó a nevar con rabia, como hacía años que no veía. ¡Y aquello no se movía! Ya con el motor parado, en medio de la autopista, nevando como en Siberia y siendo las nueve y diez de la noche, me planteé llamar por teléfono. I. debía estar ya esperando, pero: ¿Cómo? Sólo tenemos un móvil, y lo lleva ella, entre otras cosas porque siempre he dicho que no me gustan esos aparatos malditos, aunque en ese momento hubiera dado la vida por uno. La única alternativa que me quedaba era pedírselo a alguien. Como la gente se arremolinaba fuera de los coches, intentando saber que pasaba, decidí salir y echarle un poco de valor para pedirle el móvil a alguien. Afortunadamente di con un asturiano, que venía de picos y se dirigía a Bilbao; con eso del paisanaje me hizo mucho más fácil el trago, le expliqué la situación y me dejó el móvil, casi antes de llegar a pedírselo. Desde aquí mi agradecimiento profundo de veras,…Justo en el momento que avisaba a mi chica de la situación, vi en la distancia que los coches comenzaban a andar, aunque muy despacio…Eran las diez de la noche, y una vez avisada I., la cuestión era conseguir llegar a la siguiente salida en la que creía que había una gasolinera. En la carretera ya había como dos centímetros de nieve, y seguía nevando copiosamente.

Poco a poco y siempre en primera, conseguí alcanzar una de las salidas de la autopista, en la que una indicación me señalaba la gasolinera. Así que abandoné la autopista y me dirigí en busca de ella. El indicador señalaba cuatro kilómetros al pueblo, así que comencé a descender una especie de puerto, nevaba abundantemente, y por el carril contrario una caravana de coches esperaba su turno para incorporarse a la autopista en sentido contrario al que yo circulaba. Justo cuando iba bajando, vi un par de luces enormes, que venían hacia mi, y pensé que no podía ser,… ¡pero era!...Una máquina quitanieves se me echaba encima dando largas para que me apartara del carril; el coche empezaba a no agarrar cuando movía el volante. Me aparté como pude y pasó la quitanieves, dejando el carril medio despejado. Así me facilitó llegar al pueblo, pero cual fue mi sorpresa, cuando al llegar me encontré que no existía gasolinera alguna. Solo un indicador que me devuelve a la autopista en dos kilómetros.

Empecé a preocuparme, pero conseguí volver a la autopista, donde me encontré otro indicador. Me faltaban ocho kilómetros, pero la caravana se movía a un ritmo lentísimo y para colmo nevaba copos del tamaño de un puño. Por cierto las cadenas, en el trastero de mi casa, allí estaban bien, calentitas…y sin estrenar.

Lo peor estaba por venir: subí por una pendiente, y por encima de una capa de hielo que no me gustaba nada, nada. ¿Precognición? Puede, el caso es que el maldito coche que iba delante de mí se paró, y me obligó a parar,…toqué el freno suavemente y mi coche se detuvo. Pero de repente sentí que me movía, era mi coche que solito sin que nadie se lo mandase se desplazaba por el peralte del asfalto resbalando como si fuera una pelota de goma en una bañera, en dirección al quitamiedos. Si no hacía algo me iba a la cuneta, así que lo que se me ocurrió fue echar el freno de mano, girar a tope el volante hacia el quitamiedos y dar un acelerón que consiguió poner el coche más o menos recto. Volviendo a agarrar el asfalto. Pero la verdad es que estaba tiritando de miedo…Los coches detrás de mi observaron el espectáculo y esperaron ver si podía seguir para arrancar. Cuando conseguí retomar la marcha con normalidad, el coche que venía detrás de mi me pasó por la izquierda y pude ver en la cara del conductor una expresión solidaria que me decía algo así como “tranqui yo también voy cagao….”

Al empezar el descenso, la caravana parecía que poco a poco iba convirtiéndose en tráfico fluido, y quise suponer que la reserva me duraría los seis Kms que me quedaban. Al llegar, mi alegría se transformó en preocupación cuando me encontré la primera gasolinera cerrada. Eran ya las diez y media de la noche, así que I. llevaba esperándome una hora y media. Aún así me fui a la otra gasolinera del pueblo que por fortuna encontré abierta. Después de repostar, por fin me encontré con I., y la abracé como si volviera del frente ruso. Lo mejor era que ya estábamos juntos, lo peor, que teníamos que volver por donde había venido.

Eran las once menos diez cuando cojimos la autopista de nuevo, esta vez para volver a casa. A los pocos kilómetros de salir, y cuando la carretera coje altura, de nuevo nos encontramos caravana. Paramos el motor del coche y hablamos de temas variados durante las casi tres horas que permanecimos parados. Nevaba intermitentemente, con menos intensidad, pero la suficiente para que la carretera estuviera totalmente cubierta.

Hasta las dos de la mañana, los coches no comenzaron a moverse, y muy lentamente conseguimos avanzar gracias a que la Guardia Civil mandó apartarse de la calzada a los camiones y vehículos pesados. El retorno fue igualmente peligroso pero más tranquilo. Muy lentamente conseguimos salir a la carretera general que nos llevaba al pueblo. Por allí no había pasado la máquina así que fuimos nosotros quienes íbamos abriendo camino. La ría estaba preciosa, y a medida que nos íbamos acercando al pueblo nos sentimos emocionados, como cuando uno vuelve de muy lejos. Con todo el lío, casi no me había fijado lo bonito que estaba todo.

A pesar de todo ello, es fácil adivinar que esa noche al llegar a casa, pasé un buen rato con la nariz pegada a los cristales, que es, sin lugar a dudas desde donde hay que ver la nieve.

Escrito por Asier Wertz
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Comentarios

  1. He llegado a ti saltando de un blog a otro.....cosas del destino y me has encantado.
    Esa historia de amor adolescente seguro q nos ha pasado a muchos, pero siempre te hace recordar..........y con el CD de revolver me has terminado de enamorar, jajajajaj.
    Seguro que vuelvo a leerte.
    Suerte con el viaje.

    Pereza — 01-02-2006 22:38:01


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