Pin lleva quince años en la cama. Sufre Alzheimer en un estado avanzado, y desde entonces su esposa Luisina cuida de él con mimo y cariño. Come como un bebé, a veces puré, a veces yogur, y a veces cereales. Luisina y Pin van a cumplir cincuenta años de casados. Ella dice que Pin intenta a veces lanzarle besos, pero que ya no sabe. Luisina y Pin
Cuando mis abuelos se volvieron dependientes fueron mi madre y una tía quienes que se hicieron cargo. Las dos estuvieron dos años dedicándose exclusivamente al cuidado de sus padres, hasta que la enfermedad pudo con los dos. Después de aquello, mi madre cayó gravemente enferma, y aunque mi padre no se movió de su lado, quien más entregó en el proceso fue una de mis hermanas, que tuvo que coger una baja laboral para poder estar junto a mi madre en todo aquel doloroso proceso.
Mientras mi madre estuvo enferma, mi hermana estuvo a su lado permanentemente. En aquel momento, más de una vez me reprochó el no estar allí más tiempo, si bien es cierto que vivo fuera de Asturias y no podía abandonar mi trabajo. Viajaba los fines de semana para estar con ellos, pero mi grado de implicación en el proceso no fue el mismo lógicamente. Su actitud comprometida no tuvo reflejo en la de sus hermanos, eso es cierto. Ahora han pasado dos años de aquello, mi madre afortunadamente está recuperada, pero mi hermana tiene plenamente asumido que ella será quien se haga cargo de mis padres el día que la edad o la enfermedad les condenen a la dependencia. Con esas perspectivas ha planificado su futuro, se ha cambiado de trabajo para tener más disponibilidad horaria, ha vendido su piso en la ciudad y comprado una casa en el pueblo para estar más cerca de ellos, y en definitiva ha vinculado su proyecto vital a la responsabilidad futura del cuidado de nuestros padres.
Tras irme de Asturias las relaciones con mis hermanas se han ido enfriando. A veces nos llamamos, más ellas a mí, que yo a ellas, pero con el tiempo cada uno ha ido haciendo su vida, para terminar limitando nuestros contactos a llamadas más bien poco frecuentes y llenas de convencionalismos. Ayer hablé por teléfono con ella, y comentando la venta de su piso volvió a decírmelo: “Tengo muy claro lo que me va a tocar”. Me duele reconocer que una vez más la lógica de las “mujeres cuidadoras” vuelve a repetirse, y esta vez de nuevo en mi familia.
La sociedad considera que si eres mujer y entregas tu tiempo en hacerte cargo de alguien, cumples con tu deber. Es como si determinadas obligaciones formaran parte del hecho mismo de ser mujer. Y esas, no pueden evadirse. Sin embargo si eres hombre, se comprende mejor si no cumples con ese tipo de responsabilidades que implican cuidados a terceros, y como mucho puedes sentirte culpable pero difícilmente responsable. Cuando veo a mi hermana tan responsabilizada, me quedo paralizado, no se que decir, no se como actuar…y la verdad es que no me siento nada bien.
Mordandis: No me distancié de ellas voluntariamente por supuesto. Esas cosas pasan sin que te des cuenta. Vivo a casi 300 kilómetros de ellos y para mi los desplazamientos suponen un desgaste que después de doce años yendo y viniendo (ahora es cuando más cerca he estado) acaba por minar cualquier vínculo. Incluso el de los hermanos. Es triste pero es así”. Lo ideal supongo que sería que existiera alguna ayuda externa que facilitara las cosas, pero eso es complicado claro. Siempre alguien tendrá que poner más. . Efectivamente tal y como dices estos temas rompen, a mi también me ocurre, aunque he de decirte que de todo ese proceso que veo que tú también conoces yo he sacado algunas conclusiones muy positivas. Esas conclusiones pueden resumirse en una sola: Cada día por la mañana cuando me levanto pienso “hoy pienso vivir a tope” hasta que la realidad me supere…
Almudena: Bueno me temo que no lo leerá, porque este blog es de momento un secretillo. No se lo digas a nadie ¿vale?
Muchas, muchas gracias por tus comentarios que además de frecuentes son muy halagadores. Conste, que de tus calificativos yo hago mi declaración de intenciones para el blog. Hay muchas formas distintas de ser “hombre” y estoy convencido de ello. Gracias Princesa.
Natalia: Tienes razón. Ese era el mensaje. Es difícil sentirse bien cuando te ves obligado a admitir algo con lo que no estas conforme de ti mismo. Bueno, mi hermana no dejo su trabajo, cambió de trabajo. Yo, desgraciadamente no puedo hacerlo porque me quedaría sin medio de vida. Las circunstancias son distintas para los dos. Un besazo, y enhorabuena por tu ejemplo.
Shamandalie: No se si es tu nombre pero es precioso. Me encanta. Verás, yo soy el más pequeño de tres hermanos. De niño, y no tan niño he visto a mis padres siempre como “invencibles”. En fin, quiero decir que nunca te los imaginas enfermos ni nada de eso. Pero, un día de repente les ves mayores (sobre este tema estoy preparando un post a cuenta de algo que me pasó la primera vez que volví a casa cuando me fui a trabajar al extranjero), o empiezan con algún achaque o con alguna enfermedad y ese día te da un vértigo terrible que te obliga a plantearte cosas. Entiendo lo que dices, y en parte me reconozco en ella. Pero como te decía, la vida da muchas vueltas; nuestras ideas, sentimientos, emociones y proyectos también.
mordandis — 14-02-2006 02:24:34
Almudena (Sobreviviré) — 14-02-2006 18:43:21
natalia (cenicienta) — 14-02-2006 21:15:05
Shamandalie — 15-02-2006 13:56:13
Xía — 18-02-2006 22:58:30
Bitacoras:
Otro mundo es posible: Vosotros que me haceis pasar tan buenos ratos: