Me lo contaron hace tiempo, y he intentado adaptarlo pues no conseguí encontrar el original. Espero no haberlo estropeado.
Un día de primavera Hi-chu Sui le dijo a su padre que ya había vivido bastante, que estaba cansado de la aldea en la que vivían y que quería salir a conocer mundo. Su padre se mostró comprensivo ante el ímpetu aventurero del joven y aunque sintió gran pena por su marcha le proporcionó unas cuantas monedas y algunos consejos paternales.
Entre emociones encontradas, Hi-chu Sui se echo a andar y al abandonar su valle miró hacia atrás pensando en que aventuras le esperarían. Camino durante muchas jornadas., atravesando valles, cruzando ríos y serpenteando colinas. Hasta que una mañana, al bordear una montaña se encontró con el lugar más hermoso que jamás hubieran imaginado sus ojos.
La luz de la mañana creaba unos hermosos reflejos en las aguas del lago cercano, y cientos, miles de frutales en flor jalonaban las laderas de un hermoso valle. Impresionado por la belleza del lugar, descendió por la vertiente de la montaña, dirigiéndose hacia una aldea cercana. Poco antes de llegar a la aldea y junto a un pequeño claro, Hi-chu Sui pudo ver en el suelo unas piedras de tamaño rectangular que le llamaron la atención. Era tan bello el lugar que decidió sentarse a contemplar el increíble paisaje pero entonces se dio cuenta de que tales piedras, no eran piedras sin más, sino que en realidad eran lápidas. Se sintió abrumado por encontrarse en un cementerio, y al ver las inscripciones que contenían las lápidas su desolación aumentó:
Ziu Tae: Tres años, cuatro meses, dieciocho días
Pou Mae Lao: Dos años, ocho meses, nueve días
Lee Hi: seis meses y dos días.
Y así hasta un centenar. Al darse cuenta de que todas las lápidas correspondían a niños, Hi-chu Sui se dejó caer de rodillas y comenzó a llorar desconsoladamente. ¿Qué clase de lugar podía ser aquel en el que tantos niños morían en plena infancia? ¿Qué cosas horribles podían pasar allí, para que los niños se muriesen a tan tempranas edades?. Quiso la casualidad que sus sollozos fueran oídos por un hombre ya casi anciano que hacía las veces de jardinero del camposanto, y viendo aquel hombre a Hi-chu Sui tan consternado se dirigió a él:
- Joven, ¿que te ocurre? ¿Por qué lloras tan amargamente?
Entonces Hi-chu Sui le explico al hombre sus razones, preguntándole porqué tantos niños podían morir tan pronto en un lugar tan bello como aquel. El anciano esbozó una leve sonrisa, tomó asiento junto a él y le reveló:
- Veras, en nuestro pueblo, cuando cumplimos 12 años nos entregan un libro en blanco y todos anotamos en él a lo largo de nuestras vidas todos aquellos momentos felices en los que ha valido la pena vivir y hemos disfrutado de la existencia. Al final de nuestras vidas, sumamos lo que han durado todos esos momentos y el resultado es la edad a la morimos. Así que en realidad bajo esta tierra no son niños los que descansan sino adultos, y lo que señalan las lápidas es la suma del tiempo que duraron sus momentos felices.
Y entonces, Hi-chu Sui, recuperó su ánimo y mirando al horizonte pensó en el tiempo y en lo que había vivido...
Almudena (Sobreviviré) — 21-02-2006 12:18:25
Amaranta — 22-02-2006 08:55:07
Shamandalie — 22-02-2006 21:37:36
natalia (cenicienta) — 04-03-2006 02:13:28
hnh — 28-05-2006 12:16:12
Bitacoras:
Otro mundo es posible: Vosotros que me haceis pasar tan buenos ratos: